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Un proceso real novelado, en el que se ha respetado la transcripción íntegra del juicio contra Dominga Ferrer, llamada por la voz popular Dominica la Coja. Aquella que torturaron en unas húmedas mazmorras, un frío mes de diciembre del año 1534. Aquella que confesó en el tormento que se untaba con unos ungüentos en las "foyas de los sobacos", decía un conjuro, y volaba sobre sendos "faxicos de sarmientos". Aquella que dijo que hacía venenos con sapos desollados. La crudeza de los hechos del proceso, se ha novelado con un fondo enternecedor y poético, en el que tampoco falta el humor. Y todo ello está encuadrado en una fiel ambientación histórica. INDICE INTRODUCCION 1. Donde cuento a Vuestras Mercedes como empezó todo, la reunión de los vecinos del lugar para crear los Estatutos, y el nombramiento del Procurador Fiscal, otorgándole los Poderes o Potestas. 2. Donde cuento las declaraciones de los primeros testigos, como fue apresada Dominica la Coja, y como fue presentada la Demanda Criminal por el Procurador Fiscal, pidiendo que el cuerpo de la vieja fuera quemado en la hoguera. 3. Donde cuento el primer interrogatorio a la rea, más declaraciones de testigos, y como buscaron marcas del diablo en el cuerpo de Dominica. 4. Donde cuento las torturas del verdugo, y las confesiones de la vieja: que hacía venenos con sapos, que asesinó niños, que era bruja, que volaba en faxuelos de sarmientos, que pactó con el diablo. 5. Donde cuento más declaraciones de testigos y más declaraciones de la rea, tanto al tribunal, como al alma del carcelero. 6. Donde cuento el viaje de Dominica al Tribunal de la Inquisición de Zaragoza, sus declaraciones en la Aljafería y su condena a muerte. APENDICE | NOTA 1,2,3,4,5,6,7,8,9,10,11,12 | NORMAS DE TRANSCRIPCION | BIBLIOGRAFIA | INDICE TEMATICO | INDICE GENERAL ... Gritaba y llamaba a la Virgen María, y decía que se apiadara de ella, que ella podía hacer un milagro por esa pobre pecadora. Volvía a llamar a la Madre de Dios, y decía que sus hombros se iban a descoyuntar, que se le trababan las junturas, y que ya no volverían a su ser natural. Porque, hay que señalar que el lúgubre verdugo, antes de subirla con la cuerda de la carrucha, le había atado las manos a la espalda con otra cuerda, y a esta ató la soga que pasaría por la polea del techo. La vieja quedó suspendida en el aire en una posición diabólica, con su cuerpo muy inclinado, como mirando al suelo, y sus brazos aguantando a toda su persona, amenazando con soltarse de su cuerpo de un momento a otro. No se contentó con ello el verdugo, que aún le ató una piedra a los pies que pesaría media arroba. Dominica había bajado a los infiernos. Nunca había podido imaginar tanto sufrimiento en la tierra, por eso debía haber descendido a los avernos, dixo que le baxassen, que ella diría la verdat. |
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